Crónica de un recuerdo


Six Flags México es uno de los parques de diversiones más importantes en Latinoamérica




El aire no tenía la frescura del que se respira en tierras veracruzanas, de donde venían los 25 niños que por esfuerzo y talento innato habían sido elegidos para representar a su estado en la Convivencia Cultural 2001-2002, pero la ciudad era un mundo tan diferente y con ingeniosas formas, que los “jarochos” quedaron fascinados. En aquellos años Tlalpan les abrió la puerta y los recibió en el Parque de Diversiones Six Flags.

Fátima tiene 21 años ahora, pero no olvida aquel verano cuando ante el temor de sus padres, vino a la Ciudad de México, con los bolsillos vacíos, pero las manos llenas de sueños invisibles, esos que nacieron el día en que se le reconoció como representante de la niñez ejemplar de su estado.

Era julio de 2002 y junto con 24 niños, sobresalientes como ella, conoció lugares que jamás imaginó en sus mejores fantasías de infancia. Uno de ellos fue Six Flags, un parque de diversiones ubicado en la Delegación Héroes de Padierna, Tlalpan.

Cuenta con juegos mecánicos espectaculares

Le parecía increíble la grandeza del lugar. Muy diferente a su pueblo, y a México en general, pero igual le gustó. Aquella visita fue un día largo y cansado, significaba el último día de paseo en la gran urbe y como despedida, a Fátima le parecía maravillosa.

Recuerda con adrenalina cómo se emocionó y a la vez tuvo miedo al subirse al primer juego mecánico. Subía lentamente hasta una cúspide. Su temor escondido a las alturas estaba saliendo a flote cuando se encontraba a bordo del Batman The Ride. El descenso fue a alta velocidad, pero en poco tiempo, lo que la alivió. Superó el pánico, pero decidió que era demasiado para su corta edad.

Prefirió caminar y divertirse viendo a los demás sufrir arriba de La medusa o Kilahuea, dos juegos de los que llovían gritos de emoción o pánico. Ella sólo miraba. Se sentó a disfrutar del show dede los que llovían gritos de emoción o pánico. Ella sólo miraba. Se sentó a disfrutar del show de Batman, vio a Tazmania caminar a su lado, aceptó subirse a un juego donde no había más peligro que el viento contagiado de contaminación. Era unos pequeños autos, modelos clásicos, que giraban a una velocidad apenas perceptible. Fátima se sintió mejor y a salvo.

Kilahuea es uno de los más famosos

Qué importaba a cuántos juegos podía subirse. Lo mejor era lo que sus ojos veían. Caras nuevas, colores nuevos, sonrisas nuevas. Un nuevo mundo para ella. Aquel verano olvidó por unos días, la realidad que la esperaba en su tierra, olvidó las carencias, la necesidad, el quedarse con las ganas, olvidó los temores y quedarse siempre como espectadora. Ese mes de julio, ella y toda la delegación veracruzana fue protagonista de una historia, que por unos días, no tuvo tintes de pobreza ni de violencia. Esos niños, en Tlalpan y en el Distrito Federal fueron la aristocracia de la inteligencia mexicana.


FOTOS: Adrianelly Hernández Vega.

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