Adrianelly Hernández Vega
El Estadio Azteca no sólo es nido de águilas, también es hogar de amores platónicos, el amor que hombres y mujeres le profesan al futbol en el olvidado sector amateur. El Centro Deportivo ACD tiene una sede en el Coloso de Santa Úrsula y abre sus puertas para albergar talentos desplegados en el anonimato.
El Estadio Azteca no sólo es nido de águilas, también es hogar de amores platónicos, el amor que hombres y mujeres le profesan al futbol en el olvidado sector amateur. El Centro Deportivo ACD tiene una sede en el Coloso de Santa Úrsula y abre sus puertas para albergar talentos desplegados en el anonimato.
El sábado 5 de noviembre se celebró el partido Justo Avellanas vs Guadalupe, como parte del Torneo de Liga ACD en turno Matutino. En punto de la 1 de la tarde dio inicio el cotejo. Con hambre y garra, los jugadores de Justo Avellana empujaron las acciones y buscaron el marco rival, pero se encontraron con una defensa hecha de robles.
En las tribunas, amigos y familiares, lanzaban gritos de apoyo. Una joven mujer que cargaba a un bebé animaba a Álex, su esposa, que con la melena corta ceñida de canas, no daba por perdido ningún balón.
Guadalupe se encontró con el primer gol, el que abriría la cascada de anotaciones. Pero los rivales no bajaron los brazos y lanzaron balas que no terminaban de hacer daño. Antes del empate cayó el 2-0, sin embargo, antes de finalizar el primer tiempo caería el descuento, prendiendo la llama del cotejo.
Para la segunda mitad el partido se abrió y ambas escuadras encontraron espacios para hacer daño. Tras forcejeos en mitad de cancha y el esfuerzo derramado sobre el pasto sintético, Guadalupe se impuso 4-3. Cabe mencionar que hubo un connato de bronca que los árbitros de ACD resolvieron sin mayor inconveniente, calmando las aguas instantes antes de dar el silbatazo final.
FOTOGRAFÍA: Adrianelly Hernández Vega
FOTOGRAFÍA: Adrianelly Hernández Vega











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